A veinte años de la muerte de Enrique Sobisch

En el hall de Tribunales Federales, España y Pedro Molina, puede verse la muestra “Puesta en valor de Enrique Sobisch”, en recordación del vigésimo aniversario de la muerte del notable artista. Diario LOS ANDES, Mendoza, sábado 19 de diciembre de 2009.

 

A veinte años de la muerte de Enrique Sobisch
“El crítico aficionado”

Por Andrés Cáceres

Enrique Sobisch, fallecido el 12 de diciembre de 1989 en España, nos ha dejado una obra trascendente y polisémica, diversa en estilo y pareja en calidad. La imagen que más ha quedado en Mendoza es la del dibujante, ya que la línea fue durante sus primeros años lo más frecuentado.

Militaba entonces en un expresionismo vigoroso, referido a temas y personajes nuestros, reales o literarios y resultaba semejante a Carlos Alonso, con quien compartió los mismos maestros y las mismas inquietudes.

El gran pintor surge cuando ya se radica en Buenos Aires, en 1968. Y se torna superlativo hacia la década del ’80 en España. Por otra parte, sus dibujos están diseminados en numerosos hogares del país, irradiando esa fuerza irresistible, dramática, de técnica admirable y con un hondo contenido social.

Su desempeño en la publicidad constituyó su fuente de ingreso y a la vez lo mantuvo dentro de una actividad afín, que lo conectaba tanto con la literatura como con el periodismo, ya que trabajó para las revistas ‘Criterio’, ‘La Gaceta’ y ‘Síntesis’ de México, diagramó libros para el Fondo de Cultura Económica e hizo innumerables trabajos de este tipo en la revista ‘Voces’ y en los suplementos de los diarios Los Andes y ‘La Libertad’, entre otros.

También fue secretario técnico de Artes Plásticas de la Dirección Provincial de Cultura (58-59); director de Arte del Canal 9 (66-68); director de Arte del ‘Estudio 65’ y escenógrafo de Canal 9 y de las fiestas de la Vendimia ’58 y ’59.

Los dos años que vivió en México le sirvieron para acercarse a la técnica mural de Orozco y Rivera. Son suyos los murales del Círculo de Periodistas, el vitral del panteón de esa misma entidad y otro que posee la empresa ‘Insúa y Casale’.

En 1971 expuso óleos y dibujos de pequeño formato. A su dibujo excelente había sumado la calidez del color, siempre enrolado en el expresionismo. Al año siguiente, también expuso en el desaparecido ‘Taller Nuestro Teatro’, con ese dibujo eficaz e incisivo que lo caracterizaba, creando y recreando personajes cuyas expresiones ironizaba, a veces llegando al sarcasmo, otras con suave ternura y siempre con potencia creadora.

Los colores predominantes eran el rojo y el negro y surgían personajes con diferentes matices de una misma negatividad: la frustración. La condena de estas mujeres es la soledad, patentizadas en su egoísmo, sumergidas en su refugio o en la oración o complacidas en su mundo mezquino, vacío, híbrido, sin esperanza.

En 1975 le vimos la muestra ‘Nicolino visto por Sobisch’ en el Sindicato de Prensa. El artista no buscó el retrato ni la desrealización de Locche, sino la exaltación espiritual. Es reconocible con nitidez pero está universalizado: no es el boxeador que nos dio triunfos internacionales sino esencialmente un deportista, un ser muy particular, que juega a la pelea.

Este punto de vista -que también lo destacó Braceli- es un acierto plástico de Sobisch, que supo encontrar calidad artística en un encuentro de box y acentuar, justamente, el modo inimitable de boxear de Locche.

La última exposición que trajo a Mendoza fue en el ’79 en galería ‘Zoireff’. Pintor social por antonomasia, gustaba ironizar y apostrofar a los poderosos y a los autoritarios, a los indiferentes y a los mezquinos, como asimismo rescatar los valores reales a través de maternidades, niños, obreros y campesinos.

Antes de radicarse en España inició otra etapa, decididamente pictórica, en la cual la composición se serena, aparece construida y las imágenes son ingrávidas y oníricas. Auténtico, trabajador incansable, saltó de un movimiento a otro, de un estilo a otro, buscando la expresión y la belleza y buscándose a sí mismo, y así tenemos un Sobisch impresionista como un Sobisch expresionista, hiperrealista o surrealista y siempre, en cada etapa, al notable artista que nos dio prestigio en el país y en el extranjero.

Agradecemos el aporte de imágenes realizado por Marta Migliavacca de Sobisch

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